Iglesia del Convento de la Magdalena

Durante la visita al Convento de la Magdalena, pudimos entrar en su Iglesia. Nos quedamos impresionados, tanto por su riqueza cultural como por su propia historia.
Es de estilo renacentista, construida entre 1596 y 1597 por deseo del Beato Juan de Rivera, como motivo de la creación de la provincia capuchina de la Preciosísima Sangre de Cristo.
La planta de la Iglesia está formada por una nave central, cubierta con bóveda de cañón, así como por capillas laterales comunicadas entre sí.
La primera capilla a la izquierda está dedicada a Ntra. Sra. de las Tres Avemarías, la segunda a San Francisco y la tercera a la Divina Pastora.
En la parte derecha de la Iglesia, la primera capilla es en honor de San José, la segunda de San Juan de Rivera y la tercera de La Inmaculada.
En la parte interior hay tres vanos, de arcos de medio punto, que conforman las tres puertas de acceso.
El altar de la Iglesia data de la década de los 60, procedente del Convento de Orihuela. Inicialmente en este altar estuvo expuesta la obra maestra del pintor Jerónimo Jacinto de Espinosa “La Comunión de la Magdalena”, que fue pintada en 1665 y lució en el Altar Mayor hasta 1835, fecha en la que los frailes fueron exclaustrados; a partir de ese momento pasó a formar parte del Museo de Valencia. Actualmente el altar luce una buena copia de García Cordellat.
La cerámica que decora el altar se conserva en su estado original, siendo la del resto de la Iglesia una réplica, por haber sido destruida su original.
En la Iglesia está enterrado el Padre Francisco de Orihuela, obispo dimisionario de Santa Marta (Colombia).
En el siglo XVII se elevó un piso el claustro de la cisterna y, parece ser, que se amplió la Iglesia.
A finales del Siglo XIX, se construyó el coro alto y la fachada de la Iglesia.
En frente del altar, en su parte superior, se encuentra el Coro separado de la Iglesia por una celosía. Se accede a él por la planta primera del convento. Su suelo es de madera, estando los bancos adosados a las paredes y hechos también de madera. En él se reunían para rezar “el Coral”, un libro de rezo de gran tamaño, situado encima del facistol para poder leerlo y donde un fraile iba pasando las hojas.
En la fachada de la Iglesia se observan los contrafuertes sobre los que se apoya la bóveda. Al inicio de la fachada también es visible un arco tapado, que anteriormente correspondía al atrio de la Iglesia. En ella vemos una plazoleta semicircular en el que hubo una cruz de piedra pequeña en el centro, siendo más tarde sustituida por una de hierro, que fue eliminada en la década de los 90.
Siguiendo nuestro paseo, a mano derecha nos encontramos con la puerta de acceso al convento.
La Sacristía está cubierta por una bóveda de cañón con arcos fajones que comunicaban con la hermita, así como por dos ventanas que dan a la fachada izquierda del edificio y la iluminan. También podemos observar “una pila” fechada de 1769 que sobrevivió a la guerra civil; es de piedra labrada y marquetería de piedra, ¡una gran preciosidad!

Convento de la Magdalena