Ermita del Convento de la Magdalena

La Ermita de Santa María Magdalena es lo más antiguo de todo el complejo. Antes de que llegaran los capuchinos a finales del siglo XVI, ya existía dedicada a la Santa “pecadora y penitente”, en la que vivieron con austeridad de vida ermitaños y ermitañas como la Venerable Dominga Torres, que después pasó a un beaterio en Valencia.

Orientada hacia mediodía, constaba de un pórtico de tres arcos de ladrillos, incorporado hoy a la sacristía conventual, de una nave esbelta y austera y, en la parte norte, una estancia estrecha y de techo bajo, que debió servir de morada a los ermitaños: dormitorio, comedor, despensa…

Para una vida de penitencia,  tal vez no precisaran más espacio. En el subsuelo estaba el aljibe que recogía las aguas pluviales de su tejado a cuatro aguas.

La ermita está construida con tapia valenciana, y cubierta con bóveda de cañón tabicada.

Convento de la Magdalena