Celda del Padre Luis Amigó del Convento de la Magdalena

Dentro de este antiguo y bonito convento, y después de cruzar por el laberinto de sus pasillos, podréis encontrar en el primer piso la habitación del Padre Luis Amigó.

Esta habitación, también llamada celda, se conserva intacta, en su estado primitivo. Nada se ha reformado desde sus inicios.

Con unas dimensiones de unos seis metros cuadrados, más o menos, más bien menos que más, cuenta con una decoración humilde y pobre, haciendo honor a esta orden de Capuchinos de la Preciosísima Sangre De Cristo. Dispone de una cama justita de tamaño, hecha de tablas y, sobre éstas, un colchón relleno de hojas de maíz; una ventana de medidas reducidas que se usaba a la vez de estantería, donde el Padre apoyaba sus libros. Una cruz de madera sigue reposando sobre la mesita, como en su estado original.

En la puerta reza una inscripción, que da fe de que el Padre Luis Amigó habitó en ella desde el 9 de marzo de 1885 hasta noviembre de 1889, siendo guardián de este convento en este espacio de tiempo.

En fin, un lugar ideal para sentir el espíritu centenario que transmite este sitio.

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Convento de la Magdalena