Biblioteca del Convento de la Magdalena

SALA DEL LIBRO ANTIGUO

En esta sala, que ocupa el espacio de la antigua Biblioteca conventual del convento de Santa María Magdalena, se han ubicado los Libros Antiguos, que juntamente con otras salas, contienen los fondos bibliográficos de la Biblioteca Provincial de Capuchinos de Valencia.

Esta sala, guarda unos doce mil volúmenes impresos en los siglos XVI-XIX, es decir antes de 1.800. Todos ellos están inventariados, perfectamente catalogados e informatizados, fácilmente localizables conociendo su signatura, que indica el número de estante, letra del anaquel y el número que el volumen ocupa en el anaquel.

El origen o procedencia de tan valioso fondo bibliográfico son las bibliotecas conventuales de los antiguos conventos de la Provincia Capuchina de Valencia. Como germen inicial señalamos la Biblioteca del convento de la Magdalena que en tiempos pasados fue casa noviciado, centro de estudios de jóvenes teólogos, y casa de predicadores. Tanto los estudiantes como los predicadores necesitaban una buena biblioteca para su formación y ministerio sacerdotal.

A ella se agregaron otros fondos provenientes del convento de Totana, que durante decenios fue casa de estudios de Filosofía, y sobre todo del convento de Orihuela, casa tradicional de estudios de Teología y centro pastoral.

La Biblioteca de este último convento estaba bien dotada, contaba no solo con buenas colecciones de libros actuales, sino también de libros antiguos, fruto del interés de los frailes, como también de dejas hereditarias de algunos bienhechores, algunos canónigos, de aquella ciudad episcopal.

La guerra civil española de 1936 ocasionó la ruina de tan preciosa Biblioteca. Expulsados y perseguidos los frailes, los fondos de la Biblioteca fueron llevados en carretas de bueyes a los sótanos de la Biblioteca de la Ciudad, donde amontonados sobre suelos húmedos, los libros fueron víctima del lepisma sacharina (pececillo de plata) que durante tres años de la guerra devoraron a placer su hojas, dejándolas, en un estado lamentable, como se puede ver.

Al terminar la guerra, los frailes reclamaron sus fondos y consiguieron recuperar parte de la antigua biblioteca, aunque en tan lamentable estado. En otros lugares, las bibliotecas conventuales tuvieron peor fortuna, sus libros desaparecieron por completo, pasto de las llamas.

En los años posteriores a la guerra, la biblioteca de Orihuela como la de Totana se fueron formando con la adquisición de nuevos materiales que se precisaban para la formación de los estudiantes y de los profesores de Teología y de Filosofía.

A la vista de tanto libro viejo, apergaminado, algún visitante pregunta si tenemos algún incunable. Por desgracia, nuestra respuesta es negativa. Nos consta que antes de la guerra tuvimos alguno. Pero que después no pudimos recuperar ninguno. ¿Se quemaron? ¿Fueron consumidos por el Lepisma sacharina o por la codicia de algún aprovechado que, conociendo el valor crematístico de un incunable lo guardó par su propiedad?

Lo cierto es que no pudimos recuperar ninguno. No obstante el interés por tan preciados libros no se ha perdido y se ha tratado de recuperarlos de alguna manera a base de los Facsímiles de Incunables de Vicent García Editores y de otras entidades.

Citamos algunos para no hacernos largos:

  1. Biblia de Gutenberg, en dos volúmenes, facsímil de la edición de Maguncia, el primer libro impreso de la historia
  2. Regiment preservatiu y curatiu de la pestilencia de Lluís Alcanys
  3. Furs e Ordinacions del Regne de Valencia gran formato. Facsímil del Incunable en su primera edición.
  4. El compendio de los Boticario, de Saladinus Asculanus
  5. La historia de la Composición del cuerpo Humano, de Juan Valverde de Amuso, impreso en Roma en 1556.
  6. Historia de Yerbas y Plantas, de Dioscórides.
  7. Los Trobes en Lohors de la Verge María
  8. Llibre del Consulat del Mar
Convento de la Magdalena